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Se describen métodos que pueden evaluar los principales elementos funcionales del sistema inmunológico. Las respuestas agudas al ejercicio dependen de la intensidad y duración de la actividad requerida en relación con el nivel de condición física del individuo. El ejercicio de resistencia moderado no provoca cambios o mejora índices como el recuento total de leucocitos, recuento de granulocitos, monocitos, linfocitos y células asesinas naturales, recuento total de células T, relación de células ayudadoras a células supresoras, proliferación celular en respuesta a mitógenos, niveles de inmunoglobulina en suero y producción de inmunoglobulina in vitro. Sin embargo, el ejercicio extenuante tiende a producir cambios adversos en estos mismos índices, particularmente si la actividad física se acompaña de estrés ambiental o competitivo. Un entrenamiento moderado y adecuadamente graduado reduce las reacciones a cualquier intensidad absoluta de ejercicio. Al seguir un régimen de entrenamiento más exigente, es importante que el deportista optimice las respuestas inmunológicas. Si la preparación atlética se persigue hasta el punto de deterioro o daño muscular, puede tener implicaciones negativas sustanciales para muchos aspectos de la función inmunológica, incluyendo la resistencia a infecciones agudas, infecciones por VIH, envejecimiento, cáncer y otras condiciones influidas por el sistema inmunológico.
Shephard et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.