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La calidad del sueño, un factor fisiológico clave que regula la información, la memoria, la toma de decisiones y otras funciones vitales del cerebro, puede afectar funciones fisiológicas importantes del cuerpo humano. Según los sistemas de clasificación de enfermedades, los trastornos del sueño se pueden categorizar en más de 90 tipos, incluyendo apnea del sueño, insomnio e hipersomnia. Puede causar una variedad de consecuencias adversas, como depresión, ansiedad y otros trastornos emocionales, así como enfermedades físicas como hipertensión, diabetes y accidente cerebrovascular. Además, las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares relevantes y el deterioro cognitivo no solo perjudican la salud física, sino que también están asociados con accidentes laborales y problemas de seguridad, constituyendo peligros para la seguridad pública. Los trastornos del sueño se han convertido en un problema social y científico importante que impacta en la economía nacional y en el bienestar de las personas. La investigación sobre los trastornos del sueño debería recibir más atención por parte de los investigadores y los responsables de políticas. En este documento, discutimos principalmente los hallazgos más recientes y las dificultades relacionadas con la investigación sobre la prevención e intervención de los trastornos del sueño y proponemos estrategias y sugerencias en consecuencia.
Huang et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.
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