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La Directora General saliente de la Organización Mundial de la Salud, Gro Harlem Brundtland, ha regresado con éxito los problemas de salud a la arena internacional. El nuevo Director General tendrá que enfrentarse a un control reducido sobre la financiación, al debate sobre el mandato de la OMS y a las relaciones entre la OMS y otras organizaciones. A pesar del amplio papel descrito en la constitución de la OMS, muchos grupos ven el mandato de la OMS como dirigido de manera estrecha a la erradicación de enfermedades. El método preferido para financiar programas de salud se ha convertido en asociaciones público-privadas. Estas tienen la ventaja de aportar dinero privado, experiencia en gestión y conocimiento de investigación para afrontar los problemas de salud, pero rara vez consideran el sistema de salud en su conjunto, centrándose en cambio en enfermedades específicas. Esto tiene el potencial de distorsionar la asignación de recursos y prioridades. La comunidad internacional necesita trabajar para fortalecer a la OMS y mantener su amplio mandato para lograr el nivel más alto posible de salud para todas las personas.
Reid et al. (mié,) estudiaron esta cuestión.
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