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ANTECEDENTES: En la década de 1960, se informó que las complicaciones infecciosas eran la principal causa de fiebre durante la neutropenia que seguía al trasplante de células madre hematopoyéticas (TCMH). Más recientemente, la mucositis ha sido reconocida como un importante determinante de la respuesta inflamatoria y las complicaciones infecciosas. MÉTODOS: El objetivo de este estudio prospectivo fue determinar el impacto de la mucositis intestinal, medida por citrulina plasmática, y de la neutropenia en la respuesta inflamatoria sistémica (proteína C-reactiva) y la ocurrencia de bacteriemia en 2 cohortes de receptores de TCMH: una compuesta por 18 pacientes que habían sido tratados con un régimen mieloablativo (MA) (melphalan a alta dosis) y la otra que incluía a 19 pacientes que habían recibido el régimen no mieloablativo (NMA) (fludarabina y ciclofosfamida). Se obtuvieron cultivos de sangre para vigilancia desde la admisión y también al inicio de la fiebre. RESULTADOS: El régimen MA indujo mucositis intestinal severa manifestada por citrulinemia <10 μmol/L, la cual estuvo acompañada por una respuesta inflamatoria, y la bacteriemia afectó a 8 (44%) de 18 pacientes, coincidiendo con el nadir de citrulinemia. Por el contrario, aquellos que fueron tratados con el régimen NMA no desarrollaron mucositis intestinal severa, tenían una respuesta inflamatoria moderada, y solo 2 (11%) de los 19 pacientes desarrollaron bacteriemia. Sin embargo, ambos grupos experimentaron neutropenia profunda y su duración fue significativamente más larga para aquellos que recibieron el régimen NMA. CONCLUSIÓN: Este estudio sugiere que la mucositis intestinal severa, es decir, citrulinemia <10 μmol/L, define el período de riesgo de bacteriemia mejor que la neutropenia, y que medir la citrulina plasmática puede resultar útil para decidir quién necesita terapia antimicrobiana empírica y cuándo.
Herbers et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.