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Cabe destacar que los entusiastas de la singularidad tienden a ser especialistas en computación, como el autor y el científico informático retirado Vernor Vinge, el robotista Hans Moravec y el empresario Ray Kurzweil. Intoxicados por el explosivo progreso de las tecnologías de la información capturado por la Ley de Moore, tales singularitarios prevén una "fusión de la inteligencia biológica y no biológica", como lo expresa Kurzweil, que culminará en "humanos inmortales basados en software." No sucederá en un milenio, ni en un siglo, sino a más tardar en 2030, según Vinge. Estos tipos - y sí, todos son hombres - son serios. Kurzweil dice que ha adoptado un régimen antienvejecimiento para "vivir lo suficiente para vivir".
John Horgan (Jue,) estudió esta cuestión.