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Entre varios intentos de mejorar la neurotransmisión colinérgica en los ensayos clínicos de la EA, los inhibidores de la colinesterasa han sido los más prometedores. En este estudio, se utilizó tomografía por emisión de positrones (PET) para investigar cómo el tratamiento a largo plazo con inhibidores de la colinesterasa como la tacrina podría inducir cambios en la actividad funcional de los cerebros de Alzheimer. Se han realizado investigaciones de PET que miden el flujo sanguíneo cerebral, el metabolismo de la glucosa, los receptores nicotínicos y muscarínicos en pacientes tratados con tacrina durante hasta 2.5 años. Se observaron cambios en los receptores nicotínicos y en el flujo sanguíneo después de 3 semanas de tratamiento, mientras que los cambios en el metabolismo de la glucosa se midieron después de 3 meses de tratamiento. Tras periodos más largos de tratamientos y un aumento en la dosis de tacrina, se midieron mejoras por PET. Los efectos más significativos se encontraron en pacientes con formas tempranas de la demencia. Los hallazgos sugieren que un tratamiento más prolongado puede no solo ser sintomático, sino que podría ralentizar el proceso de la enfermedad.
Agneta Nordberg (Jue,) estudió esta cuestión.
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