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En este artículo desarrollamos y probamos un nuevo enfoque para explicar el vínculo entre los factores sociales y la delincuencia individual. Argumentamos que las condiciones familiares, de compañeros y comunitarias aparentemente dispares conducen al crimen porque las lecciones comunicadas por estos eventos son similares y promueven esquemas sociales que involucran una visión hostil de las personas y las relaciones, una preferencia por recompensas inmediatas y una visión cínica de las normas convencionales. Además, postulamos que estos tres esquemas están interconectados y combinados forman una estructura de conocimiento criminógeno que da lugar a interpretaciones situacionales que legitiman el comportamiento criminal. El modelado de ecuaciones estructurales con una muestra de aproximadamente 700 adolescentes afroamericanos proporcionó un fuerte apoyo para el modelo. Los hallazgos indicaron que la exposición persistente a condiciones adversas como el crimen comunitario, la discriminación, la crianza severa, los compañeros desviados y la baja eficacia colectiva del vecindario aumentaron el compromiso con los tres esquemas sociales. Los tres esquemas estaban altamente correlacionados y se combinaban para formar un constructo latente que predecía fuertemente aumentos en el crimen. Además, en gran medida, el efecto de las diversas condiciones adversas sobre los aumentos en el crimen fue indirecto a través de su impacto en este constructo latente. Discutimos hasta qué punto el modelo esquemático social presentado en el artículo podría utilizarse para integrar conceptos y hallazgos de varias de las principales teorías del comportamiento criminal.
Simons et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.