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En la vida cotidiana, el monitoreo exitoso del comportamiento requiere una actualización continua de la efectividad de los actos motores; un paso crucial es hacerse consciente de los movimientos que se están realizando. Estudiamos la distribución anatómica de las lesiones en pacientes hemipléjicos con daño en el hemisferio derecho, quienes negaron obstinadamente su discapacidad motora, afirmando que podían mover sus extremidades paralizadas. La negación se asoció con lesiones en áreas relacionadas con la programación de actos motores, particularmente las áreas premotoras 6 y 44 de Brodmann, el área motora 4 y la corteza somatosensorial. Esta asociación sugiere que los sistemas de monitoreo pueden implementarse dentro de la misma red cortical que es responsable de la función primaria que debe ser monitoreada.
Berti et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.