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Con el objetivo de mapear las estructuras anatómicas que participan en la memoria de patrones visuales, medimos el flujo sanguíneo cerebral regional (rCBF) como un indicador del metabolismo sináptico en once voluntarios durante cuatro condiciones: descanso, aprendizaje visual de patrones geométricos de colores, recuperación con los ojos cerrados y reconocimiento de los patrones. El aprendizaje modificó el rCBF en la corteza visual primaria, áreas de asociación visual, polo temporal, hipocampo anterior, tálamo dorsal, núcleo caudado, putamen y corteza cingulada anterior. La recuperación y el reconocimiento modificaron el rCBF en otros sectores límbicos, talámicos y estriatales. Solo las áreas visuales parieto-occipitales de orden superior se activaron durante la recuperación. Se asumió que estas áreas eran los sitios de almacenamiento. Se inferió que los circuitos límbicos y estriatales que participan en el aprendizaje fueron reemplazados por otros circuitos límbicos y talámicos para recuperar y reconocer los patrones aprendidos.
Roland et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.