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RESUMEN Después de regresar a los mercados financieros en 2016, Argentina solicitó financiamiento del FMI en 2018 y entró en default de su deuda a corto plazo denominada en pesos en 2019. Este artículo describe este último ciclo efímero de endeudamiento externo y default. La administración de Macri, que asumió el poder en diciembre de 2015, se embarcó en un camino de liberalización financiera, endeudamiento externo, aumento de las tarifas de servicios públicos y mayor rentabilidad en el sector agrícola, con el objetivo de reducir la inflación, atraer inversión extranjera directa y promover el crecimiento económico. Las vulnerabilidades surgieron debido a la combinación de desregulación financiera, endeudamiento externo en moneda extranjera, flujos de capital financiero volátiles a corto plazo, fuga de capitales por parte de residentes domésticos y la reacción defectuosa del gobierno ante una crisis cambiaria en 2018. El programa del FMI no logró atacar las causas de la crisis, mientras hundía al país en una severa recesión y un default de deuda. A pesar de la exitosa renegociación de la deuda externa con acreedores privados en 2020, la nueva administración argentina aún enfrenta serios desafíos si quiere sacar a la economía de la estancamiento.
Bortz et al. (Sáb,) estudiaron esta cuestión.