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Este ensayo sostiene que las bienales de arte más pequeñas e innovadoras ofrecen una mejor oportunidad para lo que la teoría postcolonial ha denominado una ‘política emancipatoria’ – una relativamente libre de la hegemonía occidental, ya sea del capitalismo global o del mundo del arte euroamericano. Tales bienales típicamente ejercen ‘poderes de los débiles’ a través de tácticas de embaucador que les permiten una libertad momentánea antes de la desintegración o institucionalización. En su enfoque experimental y salto inestable hacia el futuro, pueden parecerse a las vanguardias. En contraste, varias mega-exhibiciones de 2002-2003 llevaron a debates sobre los méritos y objetivos de las bienales que han permanecido inconclusos a pesar de tres conferencias recientes en Gwangju, Karlsruhe y Berlín. ‘En los primeros días, las bienales eran sinónimo de la naturaleza innovadora y experimental del arte contemporáneo’, recordaron los codirectores de Gwangju; ‘Tres décadas después del auge de las bienales, una evaluación y debate sistemático son imperativos’. Una respuesta gramsciana a tales demandas que explique por qué las políticas emancipatorias son un importante objetivo bienal que se puede lograr aprovechando los cambios hegemónicos en la estructura bienal parece prometedora en este sentido, aunque una bienal reciente en Estambul ofreció desafíos. Como alternativa, el ensayo se gira para discutir ocho bienales poco comunes que proponen modelos no solo para recuperar los ideales de los ‘primeros días’ sino para iluminar hacia dónde aún podría ir el movimiento bienal y cuál podría ser su alcance.
Michel Oren (Jue,) estudió esta pregunta.