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Examinamos cómo dos nuevas empresas de biotecnología (NBFs) altamente exitosas obtienen su insumo más crítico: el conocimiento científico. Encontramos que los científicos en las dos NBFs participan en un gran número de esfuerzos de investigación colaborativa con científicos de otras organizaciones, especialmente universidades. Los contratos formales del mercado rara vez se utilizan para regular estos intercambios de conocimiento científico. Nuestros hallazgos sugieren que el uso de redes sociales que cruzan fronteras por parte de las dos NBFs aumenta tanto su aprendizaje como su flexibilidad de maneras que no serían posibles dentro de una organización jerárquica autosuficiente.
Liebeskind et al. (Sun,) estudiaron esta pregunta.