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La cuestión de si el estado epiléptico no convulsivo produce daño cerebral permanente es motivo de controversia. Contribuye a la controversia la falta de claridad para clasificar los fenómenos clínicos y electrográficos que constituyen el estado epiléptico no convulsivo. El estado epiléptico no convulsivo ocurre comúnmente en el contexto de una lesión cerebral aguda. Por ejemplo, a menudo persiste en el estado epiléptico convulsivo generalizado después de que ha cesado la actividad convulsiva, y no es raro que se asocie con isquemia cerebral aguda. Sus características clínicas son ambiguas, sutiles y no específicas, lo que dificulta el diagnóstico. En ausencia de pruebas de EEG, es probable que se pase por alto o se retrase. Cuando la lesión cerebral aguda y el estado epiléptico no convulsivo ocurren simultáneamente, la gravedad de la lesión cerebral aguda se ha aceptado tradicionalmente como determinante del resultado del paciente. Sin embargo, la evidencia creciente sugiere que ambas condiciones son perjudiciales de manera sinérgica y aumentan el daño cerebral. Aún no se han establecido directrices para la intensidad y duración de la terapia anticonvulsivante en estos pacientes. La evidencia sugiere que, en ausencia de lesiones cerebrales agudas extremas e irreversibles, es necesaria una intervención temprana e intensa para mejorar el resultado, que de otro modo sería desfavorable en estos pacientes.
Kenneth G. Jordan (Jue,) estudió esta cuestión.
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