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El ensayo de Cohen revisa el volumen reciente editado por Hazel Smith y Paul Stares, Diásporas en conflicto: ¿hacedores de paz o destructores de paz? (United Nations UP, 2007), al tiempo que explora nuevos desarrollos sobre "el importante papel que las diásporas pueden desempeñar en la política de sus patrias", un tema establecido en el estudio de las diásporas y las relaciones internacionales. Cohen argumenta que, aunque hay antecedentes para tal papel que se remontan a la Guerra Fría e incluso antes, el colapso de la Unión Soviética y el declive de la política global bipolar, combinado con la creciente importancia de las ONG, han ofrecido "a las diásporas una oportunidad mejorada para interceder en la a menudo precaria política de sus estados de origen." Él explora y comenta las variaciones empíricas que emergen dentro de las categorías generales y conclusiones empleadas por los contribuyentes a Diásporas en conflicto, trabajando sobre diásporas específicas, y especialmente por los editores. Hay, como él muestra, una considerable latitud en estas categorías. Así, se puede demostrar que "los cambios en la estructura de oportunidades global pueden acomodar o inhibir las intervenciones diásporicas"; que "los contornos de la política diásporica variarán dependiendo de si la diáspora es apátrida o vinculada al estado"; y, finalmente, que "los líderes de las diásporas pueden estar integrados en las estructuras estatales dominantes o pueden buscar mantenerse libres de la influencia estatal." No es sorprendente, entonces, que—para volver al título del libro en discusión—las diásporas puedan funcionar, y han funcionado, tanto como hacedores de paz como destructores de paz.
Robin Cohen (Martes) estudió esta cuestión.