Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
La estimulación de células endoteliales microvasculares con interleucina (IL)-8 conduce a una reorganización citoesquelética, mediada por la activación combinada de CXCR1 y CXCR2. En la fase temprana aparecen fibras de estrés de actina, seguidas por acumulación de actina cortical y retracción celular que conduce a la formación de espacios entre células. La respuesta temprana (entre 1 y 5 minutos) es inhibida por un anticuerpo que bloquea CXCR1. La fase posterior (de aproximadamente 5 a 60 minutos), que está asociada con la retracción celular, es prevenida por anticuerpo anti-CXCR2. Además, el anticuerpo anti-CXCR2, pero no el anti-CXCR1, bloqueó la haptotaxis mediada por IL-8 de las células endoteliales sobre colágeno. La fase posterior de la respuesta de actina mediada por IL-8 es inhibida por toxina de tos ferina, lo que indica que CXCR2 se acopla a G(i). En contraste, la fase temprana es bloqueada por toxina botulínica C3, que inactiva Rho, y por Y-27632, que inhibe Rho quinasa, pero no por toxina de tos ferina. Además, la formación temprana de fibras de estrés mediada por CXCR1 fue prevenido por Rho dominante negativo. Por otro lado, Rac dominante negativo inicialmente se trasladó a filopodios ricos en actina después de la estimulación con IL-8 y luego previno la retracción celular bloqueando la respuesta citoesquelética mediada por CXCR2. Estos resultados indican que IL-8 activa tanto CXCR1 como CXCR2 en células endoteliales microvasculares, utilizando diferentes cascadas de transducción de señales. La retracción de células endoteliales debido a la activación de CXCR2 puede contribuir al aumento de la permeabilidad vascular observado en la inflamación aguda y durante la respuesta angiogénica.
Schraufstätter et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.