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La mayoría de los estudios sobre el impacto biológico del cambio climático se han centrado en el calentamiento climático incremental, en lugar de eventos extremos. Sin embargo, las respuestas de las poblaciones de especies a los extremos climáticos pueden ser uno de los principales impulsores del cambio ecológico. Evaluamos la resiliencia de poblaciones individuales en términos de su sensibilidad a la perturbación ambiental y su capacidad para recuperarse de ella. Demostramos el método utilizando una especie modelo, la mariposa Aphantopus hyperantus, y analizamos los efectos de un evento extremo de sequía utilizando datos de 79 sitios británicos durante 10 años. Encontramos que las poblaciones colapsaron más severamente en las regiones más secas, pero, además, la estructura del paisaje alrededor de los sitios influyó en las respuestas poblacionales. Los parches de hábitat forestal más grandes y conectados redujeron la sensibilidad de la población al evento de sequía y también facilitaron una recuperación más rápida. Tener suficiente hábitat adecuadamente conectado parece ser esencial para que las poblaciones de especies sean resilientes a la mayor variabilidad climática pronosticada en escenarios futuros.
Oliver et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.
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