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La ciencia ciudadana ha ampliado las ciencias ecológicas y ambientales al materializar estudios en escalas espaciales y temporales más amplias, al tiempo que incorpora la experiencia y los intereses locales que, de otro modo, podrían pasarse por alto. En términos generales, la ciencia ciudadana involucra al público en el proceso científico. Sin embargo, sigue teniendo dificultades para atraer a participantes diversos. Los coordinadores de proyectos de ciencia ciudadana intentan cada vez más promover la inclusión cambiando su denominación a ciencia comunitaria para evitar el término «ciudadano». Aunque bienintencionados, estos esfuerzos de cambio de denominación no están fundamentados en la investigación debido a la falta de una comprensión basada en la evidencia sobre estos términos. A partir de los resultados de una encuesta distribuida a participantes en la ciencia ciudadana y comunitaria, encontramos diferencias en el grado de conocimiento y aceptación de los términos, en quién se percibe que inicia los proyectos y se beneficia de ellos, y en los niveles asociados de inclusividad. Nuestros hallazgos tienen implicaciones importantes para quienes participan en la ciencia ciudadana y comunitaria y buscan describir mejor los proyectos en el futuro.
Hunter et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.