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Resumen La capacidad de las semillas para sobrevivir a la deshidratación es un rasgo funcional importante y es parte integral de la ecología de regeneración de plantas. A pesar de esto, el tema ha recibido relativamente poca atención por parte de los ecólogos. En este estudio, examinamos las relaciones entre la tolerancia a la deshidratación de las semillas y dos aspectos importantes de la ecología de regeneración de las plantas: el hábitat y la dormancia. Esto se realiza mediante un análisis comparativo de un conjunto de datos de 886 especies de árboles y arbustos de 93 familias. La proporción de especies con semillas sensibles a la deshidratación disminuye a medida que el hábitat se vuelve más seco y posiblemente también más frío, aunque esta última observación requiere una interpretación cautelosa. La sensibilidad a la deshidratación es más común en zonas de vegetación húmeda y relativamente a‐estacional, pero es infrecuente en, aunque no ausente, hábitats áridos y altamente estacionales. La mayor frecuencia de sensibilidad a la deshidratación ocurre en árboles de selva tropical perennes no pioneros, aunque el 48% de las especies examinadas tienen semillas tolerantes a la deshidratación. En contraste, todos los taxa pioneros dentro del conjunto de datos tienen semillas tolerantes a la deshidratación. La sensibilidad a la deshidratación es más frecuente en semillas que no están en dormancia al caer (c. 31%), que en las dormantes (c. 9%). Las mayores frecuencias de tolerancia a la deshidratación ocurren en semillas con dormancia física o combinada, con un 99% y un 100%, respectivamente. Aunque hay una asociación entre la no dormancia y la sensibilidad a la deshidratación en zonas tropicales y templadas, la relación no parece ser casual. Partiendo de la hipótesis de que la sensibilidad a la deshidratación de las semillas representa un estado derivado en especies existentes, utilizamos los resultados para investigar y discutir posibles intercambios ecológicos y ventajas de aptitud asociadas. Estos pueden explicar la hipótesis de pérdida repetida de este rasgo. También se considera la asociación frecuente entre el gran tamaño de la semilla y la sensibilidad a la deshidratación.
Tweddle et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.