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Hasta 350 millones de personas en todo el mundo sufren de una enfermedad rara, y aunque las enfermedades individuales son raras, en conjunto representan un desafío sustancial para los sistemas de salud globales. La mayoría de los trastornos raros son de origen genético, afectando desproporcionadamente a los niños menores de cinco años. Dado que estas condiciones son difíciles de identificar clínicamente, las pruebas genéticas y genómicas se han convertido en la columna vertebral de las pruebas diagnósticas en esta población. En los últimos 10 años, las tecnologías de secuenciación de nueva generación han permitido la prueba de múltiples genes de enfermedades simultáneamente, que van desde paneles genéticos específicos hasta la secuenciación del exoma (ES) y el secuenciamiento del genoma (GS). GS se está convirtiendo rápidamente en una prueba de primera línea práctica, a medida que los costos disminuyen y el rendimiento mejora. Un número creciente de estudios demuestra que GS puede detectar una gama sin igual de anormalidades patogénicas en un solo flujo de trabajo de laboratorio. GS tiene el potencial de ofrecer diagnósticos moleculares imparciales, rápidos y precisos a pacientes en diversas indicaciones clínicas y presentaciones complejas. En este documento, discutimos las indicaciones clínicas para pruebas y paradigmas históricos de pruebas. La evidencia que apoya a GS como herramienta diagnóstica se respalda por una cobertura genómica superior, tipos de variantes patogénicas detectadas, un flujo de trabajo de laboratorio más simple que permite tiempos de respuesta más cortos, el rendimiento diagnóstico y de reanálisis, y el impacto en la atención médica.
Bick et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.
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