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Los resultados revisados demuestran claramente que el trabajo por turnos está asociado con un aumento de la somnolencia subjetiva, conductual y fisiológica. Aparentemente, los efectos se deben a la influencia combinada de factores circadianos y homeostáticos (pérdida de sueño). La somnolencia es particularmente pronunciada durante el turno de noche y puede terminar en incidentes reales de quedarse dormido en el trabajo. En algunas ocupaciones, esto claramente constituye un peligro que puede poner en riesgo vidas humanas y tener grandes consecuencias económicas. Estos riesgos claramente involucran a un mayor número de personas y deberían ser de gran importancia para la sociedad.
Torbjörn Åkerstedt (Vie,) estudió esta cuestión.