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El Monte Etna ha experimentado un ciclo de actividad eruptiva en los últimos diez años. Aquí calculamos mapas de desplazamiento del suelo y series temporales de deformación a partir de más de 400 interferogramas de radar para revelar la deformación superficial promedio y variable en el tiempo del Monte Etna desde 1992 hasta 2001. Encontramos que durante este intervalo de tiempo experimentó inflación magmática y propagación radial hacia el Oeste, Sur y Este. El movimiento relativo constante entre los flancos Oeste y Sur, y entre los flancos Este y Norte, durante este intervalo de tiempo, sugiere que están relacionados con la propagación gravitacional del edificio volcánico. El análisis de series temporales muestra que el crecimiento de un anticlinal basal sureste comenzó con el final de la recarga de magma en 1995, mostrando así un vínculo directo entre las intrusiones de magma profundas y la propagación del edificio. Estas observaciones apoyan un modo complejo de colapso gravitacional radial subyacido por una propagación basal impulsada por magma más profundo, aunque en última instancia los dos deben estar relacionados.
Lundgren et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.