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La piel artificial, que imita las funciones de la piel natural, será muy importante en el futuro para los robots utilizados por humanos en la vida diaria. Sin embargo, combinar la sensibilidad a la presión de la piel y las propiedades mecánicas de auto-regeneración en un material fabricado por el hombre sigue siendo una tarea desafiante. Aquí, mostramos que el grafeno y los polímeros pueden integrarse en una película delgada que imita tanto el comportamiento de auto-regeneración mecánica como la sensibilidad a la presión de la piel natural sin ninguna fuente de energía externa. Su deformación máxima y resistencia a la tracción son incluso dos y diez veces mayores que los valores correspondientes de la piel humana, respectivamente. También demuestra una sensibilidad altamente estable a un toque muy ligero (0.02 kPa), incluso en estados de flexión o estiramiento.
Hou et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.
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