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El cambio de la política ideológica a la política dominada por los medios es caracterizado por Kundera como el surgimiento de la imagología. En términos de Habermas, la imagología contribuye a la distorsión sistemática de la comunicación y empobrece la política al socavar el razonamiento crítico público. Su visión es compartida por numerosas investigaciones recientes sobre los medios y la comunicación política. La democracia deliberativa es propuesta por Habermas y otros como un antídoto contra la imagología. Este artículo argumenta que la línea de razonamiento anterior se equivoca al suponer que el razonamiento crítico debe tomar la forma de argumentación verbal. Esta suposición lleva a los comentaristas a sobreenfatizar las diferencias entre la presentación verbal sistemática de ideas (ideologías) y las representaciones visuales y narrativas (imagologías). Siguiendo a Jameson y Hall, ambas formas pueden entenderse como ideología en un sentido marxista. En lugar de denigrar las imágenes como ajenas a la reflexión racional, se argumenta, haciendo referencia a W. J. T. Mitchell, que las imágenes son tan susceptibles a la interpretación crítica como el argumento verbal.
Jon Simons (mar,) estudió esta cuestión.