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El manejo del dolor crónico por cáncer es un problema común y difícil. Además de un examen médico del paciente, es necesario realizar una evaluación psicológica de su personalidad premórbida, estado mental actual y mecanismos de afrontamiento para diseñar un enfoque individualizado para su dolor. La base del control del dolor por cáncer son los narcóticos, que difieren principalmente en potencia y duración de acción. Los analgésicos no narcóticos son equianalgésicos con los narcóticos menos potentes. Los medicamentos antipsicóticos son útiles como tranquilizantes, antieméticos y potenciadores de analgésicos. Los antidepresivos y los hipnóticos permiten al paciente llevar un estilo de vida más normal. Los estimulantes como la cocaína y las anfetaminas tanto potencian la analgesia narcótica como reducen la somnolencia y depresión respiratoria inducidas por narcóticos. El tetrahidrocannabinol no ofrece ninguna ventaja sobre los analgésicos tradicionales. Con cuidado y paciencia, el médico puede hacer que prácticamente cualquier paciente con cáncer esté libre de dolor. (JAMA241:2408-2412, 1979)
David S. Shimm (Vie,) estudió esta cuestión.
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