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Este artículo informa sobre un estudio que examina el patrón de interacción en la conversación entre niños hablantes nativos (NS) y hablantes no nativos (NNS) para determinar si los NS proporcionan retroalimentación negativa a sus compañeros conversacionales NNS. Parece que, así como los niños son capaces de modificar su input para sus compañeros conversacionales menos competentes lingüísticamente en la adquisición de la lengua materna (Snow, 1977), los niños también son capaces de modificar sus interacciones para compañeros NNS en el proceso de adquisición de una segunda lengua y, al hacerlo, proporcionar retroalimentación negativa. Se identificaron dos formas de modificación por parte de los NS en este estudio que proporcionan retroalimentación negativa reactiva e implícita a los NNS. Estas fueron (a) estrategias de negociación, incluyendo repetición, solicitudes de clarificación y verificación de comprensión, y (b) reformulaciones. Los resultados indicaron que los NS responden de manera diferencial a la grammaticalidad y ambigüedad de las contribuciones conversacionales de sus compañeros NNS. Además, las respuestas de los NS (negociar, reformular o ignorar) parecían activarse por el tipo y la complejidad de los errores de los NNS, aunque era más probable que en general se usara retroalimentación negativa en lugar de ignorar el error. Adicionalmente, la evidencia sugirió que la retroalimentación negativa fue incorporada por los NNS en sus sistemas de interlengua. Esto indica que no solo existe evidencia negativa para los niños aprendices de una segunda lengua en este tipo de conversaciones, sino que también es utilizable y utilizada por ellos en el proceso de adquisición del lenguaje.
Rhonda Oliver (Vie,) estudió esta cuestión.