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La acuicultura es el sector de producción de alimentos de más rápido crecimiento. Sin embargo, enfrenta desafíos significativos, incluida la demanda de una población global en crecimiento, que se estima alcanzará los 10.4 mil millones para el año 2100, brotes de enfermedades, impactos ambientales y el uso excesivo de antibióticos. Para abordar estos problemas, se han ganado atención alternativas sostenibles como el uso de microorganismos (probióticos, bacteriófagos y microorganismos genéticamente modificados). Esta revisión examina los efectos de estos microorganismos en la acuicultura de peces, enfocándose en su potencial para mejorar el crecimiento, la salud y la resistencia a enfermedades mientras se reducen los impactos ambientales. Se ha demostrado que los probióticos, particularmente las bacterias ácido-lácticas y las levaduras, mejoran las respuestas inmunitarias, la actividad de las enzimas digestivas y la absorción de nutrientes en los peces. Los bacteriófagos ofrecen una alternativa prometedora a los antibióticos para controlar patógenos bacterianos, con estudios que demuestran su eficacia en la reducción de tasas de mortalidad en peces infectados. Además, se han explorado los microorganismos genéticamente modificados (GMMs) por su capacidad para producir compuestos beneficiosos, como enzimas y péptidos antimicrobianos, que pueden mejorar la salud de los peces y reducir la necesidad de tratamientos químicos. A pesar de su potencial, se deben abordar desafíos como las barreras regulatorias, la aceptación pública y los riesgos ambientales. Esta revisión destaca la importancia de una mayor investigación para optimizar el uso de microorganismos en la acuicultura y subraya su papel en la promoción de prácticas sostenibles. Al integrar estas herramientas biológicas, la industria de la acuicultura puede avanzar hacia un futuro más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.
Amillano-Cisneros et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.