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Los tumores sólidos humanos son invariablemente menos oxigenados que los tejidos normales. Esto conduce a resistencia a la radioterapia y a la quimioterapia anticancerígena, así como a una predisposición a un aumento de las metástasis tumorales. La hipoxia prolongada del tejido tumoral también conduce a la necrosis, y las regiones necróticas son características de los tumores sólidos. Estas dos características—hipoxia y necrosis—representan diferencias claras entre tumores y tejidos normales y son potencialmente explotables en el tratamiento del cáncer. Esta revisión se centra en el fenómeno de la hipoxia tumoral y cómo la hipoxia y su necrosis acompañante pueden ser explotadas en la terapia. Una estrategia es usar medicamentos que son tóxicos solo en condiciones de hipoxia, y el primer fármaco de esta clase en entrar en ensayos clínicos, la tirapazamina, está mostrando un notable potencial. La segunda forma de aprovechar la hipoxia es aprovechar la inducción selectiva bajo hipoxia del factor de transcripción HIF-1 (factor inducible por hipoxia 1). Las estrategias de terapia génica basadas en esto están en desarrollo. Finalmente, la hipoxia tumoral se puede aprovechar utilizando anaerobios obligados vivos que han sido modificados genéticamente para expresar enzimas que pueden activar prodrugs no tóxicos en agentes quimioterapéuticos tóxicos.
J. Martin Brown (Tue,) estudió esta cuestión.