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Ochenta y cinco personas de 65 a 88 años participaron en este estudio de entrevistas sobre tres temas. El presente estudio apoyó hallazgos anteriores de una tendencia hacia una mayor religiosidad en la vejez. Sin embargo, esto se matizó con el hallazgo de que, aunque las personas mayores muy religiosas tendían a informar un incremento en la religiosidad a lo largo de sus vidas, los encuestados con baja religiosidad tendían a reportar una disminución. Estos dos grupos informaron que antes de los 20 años existía una diferencia relativamente pequeña en religiosidad, pero en la vejez esta diferencia se había vuelto significativa. En segundo lugar, había evidencia de una relación positiva baja a moderada entre religiosidad y satisfacción con la vida. Finalmente, se informó que las madres tuvieron la influencia proreligiosa más fuerte, aunque ambos padres fueron generalmente percibidos como influencias importantes en el desarrollo religioso.
Bruce Hunsberger (Sun,) estudió esta cuestión.