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El efecto acelerador de la hipertensión sobre la aterogénesis en la aorta y las arterias iliofemorales y coronarias se presenta aquí como una función gradualmente ascendente de la presión intraarterial elevada. La predilección de la aorta abdominal y las arterias iliofemorales por la aterosclerosis se puede explicar sobre la base del aumento de presión por las ondas de pulso de presión reflejada y el incremento de presión hidrostática que se produce al estar de pie. La reflexión de la onda se intensifica por la vasoconstricción, que es una característica no solo de la hipertensión, sino que también ocurre con la postura erguida. Estar de pie también eleva la presión hidrostática de la sangre en los vasos por debajo del nivel del corazón. La aterosclerosis coronaria parece estar relacionada con el hecho de que los vasos coronarios se encuentran en un área de alta presión en el sistema arterial y que sus ramas intramiocárdicas están normalmente completamente ocluidas durante la sístole, una condición que podría estar acompañada de diferencias sutiles en las características de presión-volumen de los vasos epicárdicos. Se presenta evidencia de estadísticas actuariales, estudios epidemiológicos y experiments de laboratorio para indicar que el nivel de presión arterial tiene un efecto medible sobre el metabolismo de las células musculares lisas arteriales. Así, la presión arterial se considera como un determinante metabólico además de su papel vital en la circulación de la sangre.
Harriet P. Dustan (Vie,) estudió esta cuestión.