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ANTECEDENTES: A pesar de la alta tasa de suicidio en los ancianos, existe una falta relativa de información sobre el resultado a largo plazo de las personas mayores que han intentado suicidarse, particularmente en su morbilidad y mortalidad psiquiátrica y física. MÉTODO: Se disponía de datos demográficos y psiquiátricos completos sobre 100 derivaciones consecutivas a un servicio psiquiátrico de enlace de pacientes mayores de 65 años que intentaron suicidarse entre 1989 y 1992. El seguimiento detallado en 1994 incluyó la entrevista de los sobrevivientes utilizando GMS-AGECAT. RESULTADOS: De las 64 mujeres y 36 hombres, con una edad media de 75.8 años, 42 sujetos estaban muertos en el seguimiento; 12 eran sospechosos de suicidio, cinco habían muerto como resultado tardío de su intento inicial. Doce mujeres hicieron un segundo intento de suicidio no letal. Todos los cinco intentos repetidos de hombres resultaron fatales. CONCLUSIONES: Las personas mayores que intentan suicidarse tienen una alta mortalidad tanto por suicidio consumado como por muerte de otras causas. La tasa de suicidio consumado es al menos del 1.5% por año, y la tasa de repetición es del 5.4% por año. Aquellos en riesgo de autolesionarse probablemente estén en contacto con servicios psiquiátricos y sufran de depresión persistente.
Hepple et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.