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El llamado para desarrollar una base de datos nacional sobre el uso de fuerza (mortal) por parte de la policía o tiroteos involucrando a oficiales (TIO) no es nuevo, y Klinger, Rosenfeld, Isom y Deckard (2016, este número) hacen un buen trabajo al rastrear la historia de las solicitudes y respuestas de los profesionales, políticos e investigadores ante la falta de información. Tras su discusión sobre los intentos anteriores de establecer una base de datos nacional, comentan que, “En resumen, los datos disponibles y la investigación previa no permiten evaluaciones sólidas de los determinantes sociales del uso de fuerza mortal por parte de la policía, disparos policiales con disparidades raciales, o el grado en que las disparidades raciales pueden reflejar un comportamiento policial sesgado o discriminatorio. Por lo tanto, no pueden servir como una guía fiable para la evaluación de políticas, una prioridad pública urgente a la luz de eventos recientes.” Al ir más allá de la solicitud original de un simple reporte nacional de TIO, identifican con precisión las necesidades y beneficios de tal sistema de reporte. El propósito de este ensayo de política es proporcionar un contexto sobre el deplorable estado de nuestra conocimiento sobre TIO, rastrear los intentos del gobierno para compensarlo, introducir la importancia de los medios, argumentar junto con Klinger et al. que tal base de datos mejorará nuestra comprensión, y dar un gran paso para ayudar a reducir los TIO innecesarios o irracionales.
Geoffrey P. Alpert (Fri,) estudió esta cuestión.