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¿Representa el Donbás el bastión del separatismo ruso? Desde la intervención militar de Rusia en el Donbás (tras su ocupación de Crimea), esta visión del Donbás como no ucraniano o anti-ucraniano ha ganado amplia circulación dentro y fuera de Ucrania. Sin embargo, es evidentemente incorrecta. En el Donbás, nunca ha habido conflictos étnicos, lingüísticos o religiosos (sectarios) de los que se pueda hablar, ni su población ha manifestado consistentemente sentimientos pro-rusos o pro-Unión. Es cierto que tales sentimientos existieron en el Donbás, como en gran parte de la Ucrania del Dnipro, pero nunca dominaron la escena política del Donbás. En cambio, hasta el siglo XXI, esta región siempre tendió a ser antiimperialista y antimetropolitana. Lo notable es que en 1991 el Donbás apoyó abrumadoramente la independencia de Ucrania. Lo que siguió tras la independencia de Ucrania fue un intento de los detentores del poder en el Donbás, en particular Viktor Yanukovych, de apoderarse de toda Ucrania. Moscú ayudó a este intento, que fracasó en última instancia. La “estepa libre” del Donbás indudablemente atrajo, entre otros, a nacionalistas rusos radicales del exterior y les proporcionó un espacio para la acción. Es esta característica histórica del Donbás como la “estepa libre” la que ha coloreado la visión popular de esta región como un bastión del separatismo ruso. En el resto de Ucrania, un fuerte prejuicio contra el Donbás como una región culturalmente oscura solo ha ayudado a impulsar esta percepción popular errónea.
Hiroaki Kuromiya (Mon,) estudió esta cuestión.