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Los países de todo el mundo gastan enormes sumas en salud—alrededor de 1,700 mil millones al año, o aproximadamente el 8% del ingreso global. Sin embargo, el Informe sobre el Desarrollo Mundial 1993: Invertir en Salud muestra que estos fondos podrían gastarse de manera mucho más inteligente, contribuyendo en gran medida a ayudar a los 1 mil millones de pobres del mundo. Se proponen paquetes nacionales esenciales de salud pública y clínica basados en la evaluación de la carga de enfermedad (medida en años de vida ajustados por discapacidad) y la relación costo-efectividad de las intervenciones. Los gobiernos pueden jugar un papel central en la mejora de la salud de sus ciudadanos: pueden fomentar un entorno que permita a los hogares mejorar su salud y también pueden mejorar su propio gasto en salud, dirigiéndolo a apoyar el acceso universal a paquetes nacionales esenciales de salud pública y clínica basados en los métodos anteriores. Este es un buen ejemplo del concepto de evaluación tecnológica basada en necesidades, combinando las disciplinas de epidemiología, economía y formulación de políticas. Cuando se aplica, debería conducir a una mejora en la efectividad, eficiencia y equidad.
Jamison et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.