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El sistema visual humano ha evolucionado con un conjunto sofisticado de mecanismos para producir percepciones estables de los colores de los objetos a través de cambios en la iluminación. Este fenómeno se conoce comúnmente como adaptación cromática o constancia del color. Al observar escenas o reproducciones en papel, se asume generalmente que uno se adapta casi por completo al color y luminancia de la fuente de luz prevalente. Es probable que este no sea el caso al ver pantallas de imágenes digitales. Las diferencias en el grado de adaptación cromática a las reproducciones impresas y digitales apuntan a dos tipos de mecanismos de adaptación cromática: sensorial y cognitivo. Los mecanismos sensoriales son aquellos que actúan automáticamente en respuesta al estímulo, como el control de ganancia retinal. Los mecanismos cognitivos son aquellos que dependen del conocimiento de los observadores sobre el contenido de la escena. Se revisa una serie de experimentos que midieron las propiedades espaciales, temporales y cromáticas de los mecanismos de adaptación cromática y se describe brevemente un modelo matemático para predecir estos efectos de adaptación cromática, junto con algunas recomendaciones prácticas, basadas en experimentos psicofísicos, sobre cómo abordar estos problemas en situaciones típicas de reproducción de color entre medios.
Mark D. Fairchild (Fri,) estudió esta cuestión.