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El oxígeno (O(2)) es esencial para la vida, pero como medicamento tiene un beneficio biológico positivo máximo y efectos tóxicos que lo acompañan. El oxígeno es terapéutico para el tratamiento de la hipoxemia y la hipoxia asociadas con muchos procesos patológicos. Los procesos patofisiológicos están asociados con niveles aumentados de especies reactivas de oxígeno (ROS) inducidas por hiperoxia, que pueden reaccionar fácilmente con los tejidos biológicos circundantes, dañando lípidos, proteínas y ácidos nucleicos. Las defensas antioxidantes protectoras pueden verse abrumadas por las ROS, lo que lleva al estrés oxidativo. El endotelio capilar alveolar activado se caracteriza por una mayor adhesividad que causa la acumulación de poblaciones celulares como los neutrófilos, que son una fuente de ROS. Los niveles elevados de ROS causan hiperpermeabilidad, coagulopatía y deposición de colágeno, así como otros cambios irreversibles que ocurren dentro del espacio alveolar. En la hiperoxia, múltiples vías de señalización determinan la respuesta celular pulmonar: apoptosis, necrosis o reparación. Comprender los efectos de la administración de O(2) es importante para prevenir daños alveolares inadvertidos causados por la hiperoxia en pacientes que necesitan oxigenación suplementaria.
Mach et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.