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La relación médico-paciente es una de las relaciones interpersonales más complejas, ya que involucra individuos que no están en el mismo nivel, no ha sido buscada por ambos individuos, está cargada emocionalmente y requiere una cooperación mutua cercana hacia un objetivo compartido. Una entrevista clínica bien gestionada establece las bases para una buena relación médico-paciente que a su vez conduce a ventajas adicionales. En un entorno ambulatorio clásico, la relación médico-paciente debe tener en cuenta una serie de variables contextuales: entorno físico, vestimenta del médico y comportamiento instrumental frente al afectivo. La consulta médica clásica se lleva a cabo con el médico y el paciente frente a frente en la misma habitación. El contacto humano, la interacción y la comunicación condicionan el curso y tratamiento de la enfermedad. Este escenario clásico ha cambiado radicalmente con la llegada de la videoconferencia. La videocomunicación reduce el contacto personal con el médico general o especialista. La filosofía médica y las ciencias sociales han discutido a menudo el riesgo de alienar o "objetivar" al paciente. El entorno de una entrevista por videoconferencia es completamente diferente, ya que la interacción no es directa sino que ocurre a través de un sistema tecnológico que permite una forma poco habitual de interacción visual y auditiva, que puede ser más o menos realista dependiendo de la tecnología empleada. El creciente uso de la telemedicina y la videoconferencia ha llevado a nuevas reflexiones sobre la relación médico-paciente en entornos no convencionales y justifica estudios profundos sobre la dinámica de esta forma de consulta para aumentar el nivel de satisfacción de los pacientes en telemedicina. El siguiente paso será verificar experimentalmente y con herramientas adecuadas cuáles son las demandas de los pacientes en un entorno de videoconferencia.
Onor et al. (Martes,) estudiaron esta cuestión.