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ANTECEDENTES: Informamos sobre un estudio cualitativo en profundidad de 28 mujeres activas y ex-adictas a sustancias de bajo o marginal ingreso sobre los componentes centrales de un programa de recuperación basado en la reducción de daños. Estas mujeres se ofrecieron como voluntarias para ser entrevistadas sobre sus percepciones de sus necesidades terapéuticas en su transición de la adicción a sustancias a la recuperación. MÉTODO: Se recopilaron datos sobre las experiencias de las mujeres y sus necesidades esenciales en la recuperación de la adicción, lo que ayudó y lo que obstaculizó sus esfuerzos pasados en la recuperación, y sus opiniones sobre lo que constituiría un programa de recuperación efectivo centrado en las mujeres. La investigación se basó en la experiencia y conocimiento de las mujeres en interacción con sus comunidades y con programas de recuperación. El estudio se inspiró en los principios de práctica de reducción de daños que enfatizan la importancia de la experiencia individual en la construcción del conocimiento, la reducción de daños, el acceso de bajo umbral y el desarrollo de una jerarquía de necesidades en relación con la recuperación de la adicción. RESULTADOS: Los participantes del estudio identificaron tres necesidades centrales: normalización y estructura, seguridad biopsicosocial-espiritual y conexión social. Lo que obstaculizó los esfuerzos de recuperación, según lo identificado por los participantes, fue una ubicación intrarrurbana, una recuperación prescriptiva, un tratamiento envidioso, falta de seguridad, distracción derivada del estrés, tratamiento enfocado en problemas, elementos coercitivos de grupos de apoyo mutuo y marginación social. Lo que ayudó incluyó conexión en consejería y terapia, provisión de servicios multidisciplinarios, enfoque en la espiritualidad, oportunidades para aprender y trabajar, y una estructura segura y flexible. Los componentes centrales de un programa de recuperación efectivo identificados por las propias mujeres contrastan con las opiniones de los proveedores de servicios y responsables de políticas, particularmente en lo que respecta a la necesidad de una ubicación rural para programas residenciales, acceso de bajo umbral, provisión de servicios multidisciplinarios de modalidades y terapias convencionales y complementarias para la sanación integrada, recuperación a largo plazo en múltiples fases y variedad y elección de programación. CONCLUSIÓN: Una barrera clave para la recuperación de la adicción en mujeres es el marco actual del tratamiento de adicciones, así como las leyes sobre drogas, políticas y sistemas de prestación de servicios actuales. La expectativa de las mujeres es que los servicios de recuperación basados en la reducción de daños faciliten una transición segura y de apoyo desde el momento de la decisión de acceder a los servicios, hasta la vida independiente con integración comunitaria.
Kruk et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.