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El mundo visual se presenta al cerebro a través de patrones de potenciales de acción en la población de fibras del nervio óptico. Las grabaciones de neuronas individuales muestran que cada célula ganglionar retiniana tiene un campo receptivo espacialmente restringido, un tiempo de integración limitado y una sensibilidad espectral característica. Colectivamente, estas propiedades de respuesta definen el mensaje visual transmitido por los potenciales de acción de esa neurona. Dado que el tamaño del nervio óptico está estrictamente limitado, se espera que la retina genere una representación altamente eficiente de la escena visual. Por el contrario, los campos receptivos de las células ganglionares cercanas a menudo se superponen, lo que sugiere una gran redundancia entre las señales de salida retinianas. Las recientes grabaciones multineuronales pueden ayudar a resolver esta paradoja. Revelan patrones de disparo concertados entre las células ganglionares, en los cuales pequeños grupos de neuronas cercanas disparan sincrónicamente con retrasos de solo unos pocos milisegundos. Dado que hay muchos más de tales patrones de disparo que células ganglionares, un código distribuido podría permitir que la retina comprima un gran número de mensajes visuales distintos en un pequeño número de fibras del nervio óptico. Este artículo revisará la evidencia de un esquema de codificación distribuido en la salida retiniana. Se analizan los límites de rendimiento de dichos códigos con ejemplos simples, ilustrando que permiten un poderoso compromiso entre la resolución espacial y temporal.
Markus Meister (Martes,) estudió esta pregunta.