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El presente artículo revisa una amplia gama de estudios que sugieren que los mecanismos de balance energético se ven afectados por la restricción alimentaria y el entrenamiento físico. Específicamente, la restricción alimentaria produce disminuciones adaptativas en la tasa metabólica basal, una disminución en la energía utilizada en la realización de una tarea específica, y un aumento en la eficiencia de la utilización de los alimentos después de reanudar los patrones de alimentación previos a la restricción. El entrenamiento físico produce una disminución adaptativa en la energía requerida para realizar una tarea específica y en la producción hormonal relacionada con una tarea de trabajo estándar. Existen evidencia contradictoria sobre los efectos combinados del ejercicio y la dieta en la conservación de energía. Esta información sobre el balance energético se utiliza como base para el desarrollo de una hipótesis de excitación simpática de la dependencia del ejercicio. Proponemos que la dependencia del ejercicio es mediada por reducciones adaptativas en la producción simpática hacia las tareas de ejercicio como resultado del entrenamiento, requiriendo que el individuo participe en niveles elevados de actividad para producir niveles fisiológicos de excitación previos al entrenamiento.
Thompson et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.