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ANTECEDENTES Y OBJETIVO: La hiperglucemia tras un accidente cerebrovascular agudo está fuertemente asociada con la mortalidad subsecuente y la recuperación neurológica comprometida, pero se desconoce si el mantenimiento de la euglucemia en la fase aguda mejora el pronóstico. Además, no se ha establecido la seguridad de tal intervención. MÉTODOS: En un ensayo controlado aleatorio explicativo para probar la seguridad, se randomizaron 53 pacientes con accidente cerebrovascular agudo (dentro de las 24 horas del ictus) y con hiperglucemia leve a moderada (glucosa plasmática entre 7.0 y 17.0 mmol/L) para recibir ya sea una infusión de 0.9% (154 mmol/L) de solución salina durante 24 horas o una infusión de glucosa, potasio e insulina (GKI) a 100 mL/h. El GKI consistió en 16 U de insulina humana soluble y 20 mmol de cloruro de potasio en 500 mL de glucosa al 10%. Se midió la glucosa en sangre cada 2 horas con tiras de prueba de glucemia Boehringer Mannheim, y se midieron el pulso y la presión arterial cada 4 horas, y se tomaron muestras de glucosa plasmática cada 8 horas. La concentración de insulina en el GKI se alteró de acuerdo con los valores de glucosa BM. RESULTADOS: No hubo diferencias estadísticamente significativas entre los 2 grupos al inicio. Veinticinco pacientes recibieron GKI, 1 de los cuales requirió glucosa intravenosa para hipoglucemia sintomática. Los niveles de glucosa plasmática fueron no significativamente más bajos en el grupo GKI durante todo el periodo de infusión. La mortalidad a las cuatro semanas en el grupo GKI fue de 7 (28%), en comparación con 8 (32%) en el grupo de control. CONCLUSIONES: Las infusiones de GKI pueden administrarse de forma segura a pacientes con accidente cerebrovascular agudo y hiperglucemia leve a moderada produciendo una respuesta glucémica fisiológica pero atenuada al accidente cerebrovascular agudo, cuya eficacia aún debe ser elucidada.
Scott et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.