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El objetivo compartido de todas las disciplinas clínicas es optimizar el bienestar de las personas que se convierten en pacientes y se sienten disminuidas por la enfermedad y la recuperación. Este objetivo se basa en herramientas sólidas para evaluar tanto los déficits reales como los percibidos de una manera que se pueda utilizar para un paciente particular a lo largo del tiempo y también entre disciplinas médicas y poblaciones de pacientes. La fatiga es un aspecto crítico y notoriamente subjetivo de muchas enfermedades. Aunque la solidez de la investigación a menudo se correlaciona con la objetividad de los datos, ciertas medidas clínicas deben, por definición, estar centradas en el paciente, con todas las complejidades y desafíos de las evaluaciones reportadas por el paciente. La medición de la fatiga ha sido un componente importante y en evolución de la gestión de síntomas en el campo de la oncología. La Escala de Evaluación Funcional de la Terapia para Enfermedades Crónicas de Fatiga es una herramienta de autoevaluación de la fatiga que ha encontrado amplia aplicación en diversos campos médicos y que ha demostrado validez y utilidad en una amplia gama de poblaciones. La Escala de Evaluación Funcional de la Terapia para Enfermedades Crónicas de Fatiga se ha convertido en una de las herramientas en los bancos de ítems que se están acumulando bajo los auspicios del Sistema de Información de Medición de Resultados Reportados por Pacientes, una iniciativa de los Institutos Nacionales de Salud para desplegar las herramientas más relevantes clínicamente y tecnológicamente ágiles que tenemos para avanzar en la investigación en medicina y atención al paciente. Al igual que con cualquier otra disciplina, la medicina física y la rehabilitación pueden beneficiarse del conocimiento colectivo y los horizontes creativos en la evaluación y tratamiento de la fatiga.
Smith et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.