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ANTECEDENTES: A pesar del potencial para una comunicación rápida, asincrónica y documentable, el uso del correo electrónico para la comunicación médico-paciente no ha sido ampliamente adoptado. OBJETIVO: Encuestar a médicos que actualmente utilizan el correo electrónico con sus pacientes a diario para entender sus experiencias. MÉTODOS: Se realizaron entrevistas telefónicas en profundidad a 45 médicos que actualmente utilizan el correo electrónico con los pacientes, las cuales fueron grabadas y transcritas palabra por palabra. Dos investigadores codificaron cualitativamente los comentarios de manera independiente. Las diferencias se resolvieron por consenso grupal. RESULTADOS: Casi todos los 642 comentarios de estos médicos que utilizan actualmente el correo electrónico con los pacientes a diario se pudieron agrupar en 1 de 4 amplios dominios: (1) acceso y contenido de correo electrónico, (2) efectos del correo electrónico en la relación médico-paciente, (3) gestión de problemas clínicos por correo electrónico y (4) integración del correo electrónico en los procesos de oficina. El tema más consistente fue que la comunicación por correo electrónico mejora la gestión de enfermedades crónicas. Muchos médicos también informaron una mejor continuidad de la atención y una mayor flexibilidad para responder a problemas no urgentes. La integración del correo electrónico en el flujo de trabajo diario, como la utilización del personal de oficina, parece ser un área significativa de preocupación para muchos de los médicos. Para otros temas, como contenido, eficiencia del correo electrónico y confidencialidad, hubo experiencias y opiniones divergentes. Los médicos parecen ser selectivos al elegir qué pacientes comunicarán por correo electrónico, pero los criterios de selección no están claros. CONCLUSIÓN: Estos médicos encuestados percibieron beneficios del correo electrónico con un grupo selecto de pacientes. Varios ámbitos, como identificar situaciones clínicas donde la comunicación por correo electrónico es efectiva, incorporar el correo electrónico en el flujo de la oficina y ser reembolsado por la atención/comunicación médica en línea, necesitan ser abordados antes de que este modo de comunicación se difunda en la mayoría de las prácticas.
Patt et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.