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Se ha informado que los pacientes con diabetes tienen una mayor susceptibilidad a infecciones graves o fatales por COVID-19, incluyendo un alto riesgo de ser admitidos en unidades de cuidados intensivos con fallo respiratorio y complicaciones sépticas. Dada la prevalencia global de la diabetes, que afecta a más de 450 millones de personas en todo el mundo y sigue en aumento, la crisis emergente de COVID-19 representa una seria amenaza para una población vulnerable extremadamente grande. Sin embargo, la amplia heterogeneidad y complejidad de esta condición dismetabólica, en referencia a los mecanismos etiológicos, el grado de desajuste glucémico y las asociaciones comórbidas, junto con el amplio dimorfismo sexual en las respuestas inmunitarias, pueden dificultar cualquier generalización sobre los pacientes. Aun más relevante, e independientemente de las actividades que reducen la glucosa, los inhibidores de DPP4 y los agonistas del receptor GLP1 pueden tener un impacto favorable en la modulación de la entrada viral y la sobreproducción de citoquinas inflamatorias durante la infección por COVID-19, aunque la evidencia actual es limitada y no unívoca. Por otro lado, los inhibidores de SGLT2 pueden aumentar la probabilidad de descompensación por cetoacidosis relacionada con COVID-19 en pacientes con deficiencia severa de insulina. Dada su popularidad generalizada en el manejo de la diabetes, abordar los beneficios y riesgos potenciales de los nuevos medicamentos antidiabéticos para el pronóstico clínico en el momento de una pandemia de COVID-19 merece una cuidadosa consideración.
Mirabelli et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.
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