Este artículo intenta un análisis integral de la estructura artística de la novela Medea y Sus Hijos de Ludmila Ulitskaya a través del prisma del concepto de "línea familiar" y la imagen multicapa del hogar. El enfoque central de la investigación es la figura de Medea Sinopli, que se interpreta como un vínculo viviente entre el pasado y el futuro, transformando el parentesco biológico en una profunda continuidad espiritual. El autor explora en detalle cómo la costa de Crimea y la antigua casa se convierten no solo en escenarios geográficos, sino en un espacio sagrado ("genius loci") que se opone al caos histórico del siglo XX. El documento sostiene que la transformación del antiguo mito permite a Ulitskaya afirmar nuevos valores de matriarcado, donde la heroína sin hijos se convierte en una verdadera madre para toda la familia extendida, uniendo diferentes etnias y culturas en un solo "cosmos" de linaje.
Siddiqjonova Durdona Sohibjon qizi (Tue,) estudió esta cuestión.