Cada año, aproximadamente 8,000 niños inmigrantes menores de 18 años entran en los Estados Unidos sin un padre, tutor o documentos legales. Sin acceso adecuado a recursos legales o servicios sociales, muchos de estos niños serán devueltos a situaciones peligrosas en sus países de origen. Este documento argumenta que para proteger los derechos humanos de cada niño, es fundamental entender sus circunstancias y determinar su elegibilidad para alivio legal. Demuestra que los trabajadores sociales con experiencia en comunicación intercultural y en la defensa de los vulnerables pueden proporcionar una voz crítica para estos niños al descubrir sus historias y luchar por sus mejores intereses.
Kate Englund (Sat,) estudió esta cuestión.