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Desde 1977 hasta 1982 se realizó un cribado para enfermedades cardiovasculares en tres condados noruegos. Se invitó a todos aquellos con edades entre 40 y 54 años, de los cuales 23,690 hombres y 23,425 mujeres (90%) asistieron. Se registraron los hábitos de tabaquismo y antecedentes de enfermedades cardiovasculares; se midieron el colesterol total, el colesterol de lipoproteínas de alta densidad (colesterol HDL), los triglicéridos y la presión arterial. Durante el seguimiento posterior (promedio 6.8 años), 422 hombres y 54 mujeres murieron de enfermedades coronarias, 514 y 114 de todas las enfermedades cardiovasculares y 983 y 404 de todas las causas, hombres y mujeres respectivamente. En los hombres, la mortalidad disminuyó con el aumento del colesterol HDL, hasta un mínimo de alrededor de 1.5 mmol.l-1 (58 mg.dl-1), después de lo cual la mortalidad aumentó. Esto se aplica a las muertes por coronaria, cardiovascular y por todas las causas, así como a hombres con y sin antecedentes de enfermedad. La asociación entre mortalidad y colesterol HDL en hombres sanos desapareció cuando el colesterol total estaba por debajo de 6.5 mmol.l-1 (251 mg.dl-1). La asociación inversa entre mortalidad y colesterol HDL en mujeres fue algo más fuerte que en hombres, tanto para enfermedades coronarias como cardiovasculares. Los riesgos relativos de muerte coronaria, asociados con un aumento en el colesterol HDL de 0.5 mmol.l-1 (19 mg.dl-1), a partir de la regresión de riesgos proporcionales de Cox, con otros factores de riesgo cardiovascular importantes como covariables, fueron 0.8 (intervalo de confianza del 95%: 0.6, 1.0) y 0.8 (0.7, 1.0) para hombres con y sin antecedentes de enfermedad, respectivamente. Las cifras correspondientes para mujeres fueron 0.5 (0.3, 0.9) y 0.7 (0.4, 1.3).
Stensvold et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.