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La oncología moderna depende cada vez más del papel de las proteínas como componentes clave en el diagnóstico, pronóstico y terapia dirigida del cáncer. Esta revisión examina los avances en los biomarcadores proteicos en varios tipos de cáncer, incluidos el cáncer de mama, el cáncer de pulmón, el cáncer de ovario y el carcinoma hepatocelular. Estos biomarcadores han demostrado ser críticos para la detección temprana, el monitoreo de la respuesta al tratamiento y la personalización de estrategias terapéuticas. El artículo destaca la utilidad de las terapias dirigidas, como los inhibidores de la quinasa de tirosina y los anticuerpos monoclonales, en la mejora de la eficacia del tratamiento al tiempo que se minimiza la toxicidad sistémica. A pesar de estos avances, persisten desafíos como la resistencia tumoral, la variabilidad en la expresión de proteínas y la heterogeneidad diagnóstica, lo que complica la aplicación universal. La revisión subraya las direcciones futuras, incluida la integración de inteligencia artificial, tecnologías avanzadas de análisis de proteínas y el desarrollo de terapias combinadas para superar estas barreras y refinar el tratamiento del cáncer personalizado.
Kędzierska et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.