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Las células estrelladas hepáticas han recibido considerable atención como componentes clave de la respuesta fibrogénica al daño. Más allá de esta característica, también se ha implicado su papel como reguladores del tono vascular sinusal y, en estados patológicos, en la patogénesis de la hipertensión portal intrahepática. La base de este último concepto se deriva de lo siguiente: (a) las células estrelladas están situadas en una orientación perisinusoidal dentro del sinusoidal, optimizadas para la constricción sinusal; (b) una serie de estudios realizados en la última década han demostrado que las células estrelladas perisinusoidales exhiben una notable capacidad de contracción celular, una característica que es más prominente después de una lesión hepática y activación de células estrelladas; y (c) estudios de microscopía in vivo han revelado que las células estrelladas pueden mediar la constricción sinusal. La evidencia disponible indica que el daño hepático conduce a un trastorno vascular en el cual la endotelina-1 es sobreproducida por células estrelladas y la producción de óxido nítrico derivado de células endoteliales se reduce. Estas anormalidades, en el contexto de la exagerada contractilidad de las células estrelladas después de una lesión hepática, establecen un paradigma en el que las células estrelladas contribuyen a la resistencia intrahepática aumentada típica de la hipertensión portal. Además, dado que la contractilidad de las células estrelladas y los mediadores que controlan esta función son procesos dinámicos, las estrategias que tienen como objetivo la contractilidad exagerada ofrecen una oportunidad para terapias novedosas en la hipertensión portal intrahepática.
Don C. Rockey (Mon,) estudió esta cuestión.