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Aunque la mayoría de las investigaciones sugieren que los hombres son más agresivos que las mujeres, los estudios de parejas casadas y en citas a menudo encuentran que las mujeres reportan exhibir más violencia. Para desentrañar los efectos del sexo del agresor, sexo de la víctima y la relación agresor/víctima, los sujetos leyeron dos escenarios en los que se variaron estos factores. Las evaluaciones del comportamiento del agresor y de la justificabilidad de la retaliación por parte de la víctima revelaron que la agresión de los hombres y la agresión hacia las mujeres se veía de manera más negativa. Los hombres consideraban que la agresión hacia un hermano era la menos aceptable, mientras que las mujeres la calificaron como más aceptable que la violencia dirigida a un amigo, extraño o cónyuge. Estos resultados sugieren que las evaluaciones de la agresión dependen no solo del acto agresivo, sino también de las normas sociales sobre quién puede agredir a quién.
Mary B. Harris (Sat,) estudió esta cuestión.