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Este artículo sugiere que los humanos valoran los sistemas robóticos como señales: compromisos costosos y visibles que pueden asegurar el acceso a recursos preferidos. Esto contrasta con la investigación, diseño, ingeniería y despliegue en la interacción humano-robot (HRI), que se ha centrado en el valor instrumental de los robots, es decir, en cómo diseñar e interactuar con ellos puede producir más o menos productividad. Basándose en una etnografía de varios años de un despliegue de telepresencia robótica "fallido" en un hospital docente, este artículo muestra que el valor señalador de los robots puede superar significativamente - e incluso contradecir - cualquier utilidad práctica que puedan proporcionar a través de su uso. Este análisis sugiere además que, a diferencia de las señales organizacionales no tecnológicas, el valor señalador de los robots es altamente contingente a la observabilidad de su uso. Considerar el valor señalador de los robots en sistemas sociales complejos como las organizaciones promete mejorar las técnicas de desarrollo y despliegue de sistemas robóticos y mejorar la predicción respecto a la interacción humano-robot.
Matt Beane (Sat,) estudió esta cuestión.